jueves, 25 de julio de 2013

Las Moras

—Bueno —dijo el Abuelo esa mañana— hoy nos vamos con Pablito a buscar moras al Parque Sarmiento. No recuerdo por qué fuimos nosotros dos solos, si mi hermana estaba enferma, si a mis primos les había pasado algo, cuestión que nos pasamos toda la mañana tiñendo nuestros dedos de violeta, dejando las más jugosas para comer en casa y comiendo las mas feitas, tardamos bastante tiempo, a veces mi Abuelo me hacía upa y yo extendía mis deditos para alcanzar las mas lejanas. Nos la pasamos como nunca, creo que ni fuimos a los juegos después, volvimos con una bolsa grande de moras cuidadosamente sin romper. Pasé el resto de la mañana jugando en la casa de mis abuelos y mirando Mazinger Z, después de una suculenta milanesa a la napolitana, mi abuela nos tenía una sorpresa para los dos. —Miren lo que les hice — nos mostró en un tarro, con una hermosa sonrisa. Había arruinado nuestras moras, en… dulce…dulce de moras. No lloramos con el Abuelo, pero tampoco comimos, no hubieron reproches, todo fue una gran confusión. Lástima no habernos comido las más jugosas bajo el árbol.

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